• Terror

5 micro cuentos de terror que no te dejarán dormir

¿Alguna vez en tu niñez sentiste “algo” que no podías explicar? En la penumbra, estás subiendo las escaleras o estás durmiendo plácidamente y de la nada te llega ese sentimiento que empieza como una inquietud y va avanzando a temor, a miedo, casi a pánico, no quieres voltear o abrir los ojos pero tienes que hacerlo y… no hay nada.

Todo está en silencio, en paz y poco a poco te regresa la tranquilidad. Esto algunas veces te vuelve a suceder, pero conforme vas creciendo estos episodios son cada vez menos. Ahora subes las escaleras con frecuencia y ni piensas en ello, vas al baño en la madrugada sin encender la luz y si te despiertas en medio de la noche, se lo atribuyes al stress del día ¿correcto? Atrás quedaron esos momentos de angustia y que bueno que así es, porque ellos viven en las penumbras, les gusta observar y cuando menos te imagines… los volverás a sentir, porque nunca se fueron a ningún lugar.

Descubre qué se esconde en la penumbra con estos micro cuentos de terror

  • ¿Alguna vez sentiste que tus pensamientos no eran los tuyos? ¿Como si alguien más dentro de tu cabeza, te susurraba al oído? No… no te estabas enloqueciendo, posiblemente era el demonio tratando de seducirte.
  • “No puedo dormir, tengo frío… abrázame.”- me susurró ella mientras entraba a la cama conmigo y se metía entre mis brazos. Desperté de súbito, con frío, abrazando el vestido con el cual la enterramos.
  • Mi hijo no para de llorar y gritar en medio de la noche. Visité su tumba y le rogué que se detuviera, pero eso no ayudó.
  • Fui a darle un beso de buenas noches y arroparlo. Me dijo: “Papi, mira bajo la cama por si hay monstruos”. Lo hice para complacerla y debajo la cama la vi a ella, a mi hija, quien, con los ojos desorbitados, temblando de terror me susurró: “Papito, hay alguien más en mi cama”.
  • Me encanta la risa de los niños… excepto en la madrugada… y en mi casa, dado que vivo solo.
  • Unos golpeteos en el vidrio me despertaron, salí de la cama a ver que era. Cuando los escuché de nuevo, me di cuenta que provenían de mi reflejo en el espejo del baño.

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