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El misterioso señor Martínez

Mi respuesta, David Martínez Guzmán, dejó a los presentes desconcertados.
Su nombre significa incógnita. No se sabe gran cosa de él aparte de ser uno de los financieros más importantes del mundo. Un hombre con gran capacidad de negociar,  siempre en búsqueda de una solución y que “cuando da su palabra, no hace falta firmar nada”, en palabras del hombre que fue su mano derecha, Julio Herrera, actualmente en Oak Tree Investments LLC.

Pero, ¿Quién es este hombre?

Su nombre es David Martínez Guzmán, regiomontano de nacimiento y educado entre el Instituto Irlandés de Monterrey, el “Tec” y Harvard.

Cuenta la leyenda que trató de emplearse en varias de las más renombradas empresas regiomontanas siendo rechazado una y otra vez por qué en las pruebas hechas por estas. No consideraban que su personalidad fuese la “ideal” para lo que estas compañías estaban buscando en cuanto a su capital humano. Para David Martínez estaba claro que no había un gran futuro profesional en Monterrey, por lo que consiguió un préstamo de un amigo de su padre para estudiar una maestría en Harvard y otro préstamo, una vez terminados sus estudios y esta vez de su abuela, para emprender el viaje a Nueva York. En sólo unos meses pagó los préstamos de vuelta con todo e intereses y jamás volteó a ver atrás.

Su nombre se ha filtrado a los medios en unas cuantas de ocasiones. Cuando lo relacionaron con la compra de la “Pintura Número 5”, un cuadro abstracto del pintor Jackson Pollock que se vendió en subasta por 140 millones de dólares, y cuando en 2004 su empresa, Fintech Media LLC, filial de Fintech Advisory, compró Cablevisión de Argentina en circunstancias poco claras que derivaron en acusaciones y juicios.

No se sabe mucho más de este hombre aparte de lo siguiente: sin importar donde esté en el mundo, cada navidad regresa a casa para la cena con su madre y sus hermanas a quienes mes con mes les hace llegar una generosa mesada; viaja en aerolíneas comerciales ya que no posee un avión propio; no usa equipo de guardaespaldas; y cuando está en Nueva York en su departamento de Manhattan en las sumamente exclusivas Torres Warner en la esquina suroeste del Central Park, adornando el lobby una monumental escultura de Botero y por el que pagó un precio de 42.7 millones de dólares, sale a caminar solo.

Actualmente vive en Londres ya naturalizado ciudadano inglés. Muchos lo acusan de ser un oportunista que maneja “fondos buitres”, que son aquellos que, como los zopilotes, revolotean sobre empresas a punto de la muerte para entrar y adquirir a precios muy bajos para luego corporativamente resolver los problemas financieros y revenderlas ganando con márgenes sumamente atractivos. Capitalismo en su máxima expresión. Sin embargo, Julio Herrera dijo en una entrevista que ellos no son buitres, ni holdouts. Catalogan su empresa como un value investor o inversionista de valores con fondos privados que da liquidez a fondos o inversionistas. En pocas palabras, inversionistas a plazo, dependiendo de cada situación. Un ejemplo de esto fue la compra de los pasivos de CYDSA, empresa regiomontana de la familia González Sada que por cierto fuese una de aquellas compañías que le negó a Martínez la oportunidad de empleo en su juventud.

Se dice que su virtuosidad en el mundo del dinero es tan grande que David Martínez fue el autor de la renegociación de la deuda de Brasil que le demoró tan solo dos horas y ganó una comisión de 40 millones de dólares.

En definitiva lo reitero, si pudiese tener la oportunidad de conocer un personaje, vivo o muerto y conversar con él, este, sería el misterioso señor Martínez.

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